Consejos para cuidar los suelos de cerámica

Hoy en día, la cerámica representa la solución más resistente, duradera y práctica para revestir el suelo y las paredes de tu casa. Se trata de un material que, además de aportar un toque de elegancia a tus estancias, se adapta a cualquier espacio. Se ha convertido en un elemento decorativo de gran valor estético.
Para la felicidad de muchos, cuidar los suelos de cerámica es muy fácil y, aunque su mantenimiento no requiera demasiados cuidados, es importante seguir algunas medidas para que duren más y tengan un buen aspecto. Por ese motivo, queremos darte unos consejos muy útiles que te ayudarán a cuidar tu piso cerámico para que luzca impecable.
El primer paso a realizar para cuidar los suelos de cerámica y realizar un buen mantenimiento es tener cuidado y evitar dar golpes fuertes encima de las baldosas para que éstas no se rompan y utilizar alfombras que protejan el suelo de las manchas y del desgaste del tiempo ya que prolongan su vida y resistencia. Igualmente, una buena opción sería la de aplicar protectores para los muebles y para las patas de las sillas que evitan que la superficie del suelo se raye y se estropee.

Es importante que a la hora de realizar la limpieza del suelo se utilicen utensilios suaves (nada de acero) para que no se raye la superficie así como productos con PH neutro, sin agentes químicos abrasivos (como la lejía o el amoníaco) que pueden dañar irreparablemente el suelo y que pueden eliminar su brillo y esmalte.
Además, es aconsejable no utilizar productos como aceites o cera en suelos de cerámica ya que son las principales causas de la formación de las pátinas de grasa que atraen las manchas y que son difíciles de quitar.
Y… ¿qué pasa con la limpieza de las juntas de las baldosas? En primer lugar decir que hay que limpiar cuanto antes los posibles derrames de líquido para que éstas no se manchen. La solución ideal para hacerlo es preparando una mezcla de agua y bicarbonato que se aplicará en las juntas con la ayuda de un cepillo de dientes. Una vez frotadas, se aclararán las juntas de las baldosas para quitar cualquier residuo de bicarbonato.
Si tu suelo ha perdido el brillo y la luminosidad debido al paso del tiempo o al desgaste y quieres que vuelva a lucir perfecto, un buen truco casero es fregar la superficie con un cuarto de taza de vinagre blanco disuelto en 4 litros de agua. Después, se tendrá que aclarar con agua tibia, limpiar y pasar una mopa seca para darle el toque final.

Si necesitas asesoramiento y quieres más consejos sobre cómo cuidar tus suelos de cerámica, ven a Discesur y visita nuestras exposiciones en Pinto y Madrid. Nuestros profesionales estarán felices de poder ayudarte 😉

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