Sauna y baño turco, conoce todos sus secretos

Relajación física, mental y emocional. Es posible que esta sea una de las características comunes y más populares de la sauna y el baño turco. Ambos producen sensaciones similares y usan el calor para producir un efecto de bienestar físico en nuestro cuerpo, pero su funcionamiento es bastante diverso.

El baño turco (o hammam), tal como su nombre indica, apareció años atrás en Turquía y fue muy apreciado por los antiguos romanos y por los griegos por sus beneficios medicinales. Se utiliza vapor húmedo para llenar un espacio cerrado y de este modo se consigue que el cuerpo reaccione. Este vapor es especial y mantiene siempre la temperatura caliente, que nunca es superior a los 55º, aunque la humedad puede llegar a alcanzar el 90%.

La sauna nació en Finlandia con el objetivo de combatir el frío y utiliza también el calor para activar el cuerpo, pero, a diferencia del baño turco, la sauna trabaja con calor seco (humedad máxima del 20%). Normalmente las temperaturas son algo más altas que en el hammam (entre los 70º y 90º) y se consiguen mediante una estufa que calienta unas piedras dispuestas en el interior, sobre las cuales se vierte agua para aumentar o disminuir la humedad.

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Tanto la sauna como el baño turco producen beneficios muy favorables para nuestro cuerpo y que nos encantaría que descubrieras con nosotros:inipi_B_superkompakt_3.tif

  • El vapor del baño turco higieniza los poros y mantiene la piel más limpia
  • Se limpian y abren las vías respiratorias ya que la mucosidad se hace más fluida. En el caso del baño turco se deshumidifica el sistema respiratorio favoreciendo de este modo la expectoración. Algunas personas pueden ser más susceptibles y les puede afectar negativamente respirar este vapor, por lo que en estos casos siempre será mejor usar la sauna.
  • Alivio de los dolores menstruales
  • Tras una sesión de ejercicios, mejoran y aumentan la recuperación de los músculos ya que el sistema cardiorrespiratorio está más activo.
  • El baño turco acelera el metabolismo.
  • La sauna y el baño turco ayudan a la pérdida de toxinas y bacterias con el sudor.
  • Alivia el dolor de las articulaciones y disminuye las migrañas.

La sauna y el baño turco son muy usuales en los centros deportivos y en los spas, pero cada vez más en las casas particulares. Han dado un giro a su función, convirtiéndose en un elemento “wellness” que combina el bienestar con la relajación. Si tú también quieres empezar a beneficiarte de sus ventajas… ¡en Discesur hacemos tu sueño realidad y te lo instalamos en casa!

Además, tanto la sauna como el baño turco son ideales si se combinan con los hidromasajes, ya que potencian sus beneficios.

Si quieres descubrirlo por ti mismo, ven a vernos a nuestras exposiciones y te mostraremos los mejores modelos de sauna y baño turco. ¿Te animas?

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